Un libro inesperado

por elolordeloslibros

Tolkien

Soy, ante todo, un lector de gustos diversos que en muy raras ocasiones se deja aconsejar. Me conozco muy bien y aunque no siempre se lo que me atraerá de un libro, no suelo fallar con los que me atrevo a leer. Tengo tantos libros acumulándose en mis baldas que desde joven daba listas de libros a regalarme para que nadie tuviese que adivinar mi gusto. Cuando Juanjo me recomendó en privado y luego lo extendió urbi et orbe en su post, el libro de Diego Blanco “un camino inesperado», estuve decidido a probarlo por dos razones. La primera de amistad. Quien conozca un poco a Juanjo y no le quiera como amigo tiene una problema. Si encima no escucha sus sabias palabras es que tiene una tara. La segunda razón es mi personal querencia por Tolkien (y los conversos ingleses al catolicismo). Sobre este autor he escrito varias cosas. Los curiosos pueden leerlo aquí, aquí y aquí.

Pues bien, antes de leer el libro tuve la oportunidad de asistir a una charla que dio en Bilbao el autor dentro de un Congreso de la ACdP. El vídeo está disponible y es muy recomendable (especialmente del minuto 13 al 22 aprox.) Resultó un maravilloso descubrimiento. Cosas que yo intuía y otras que descansaban en mi subconsciente se hicieron evidentes. A la salida pude cruzar algunas palabras con el autor, de simpatía desbordante.

Con el libro ya a medio terminar, me enteré de que habría otra presentación en Bilbao del libro con el autor. Ahí que me fui y volví a disfrutar de la presentación que debido a una importante presencia de niños fue adaptada a estos. Lo cual resultó una genialidad. Pude preguntar y hubo intercambio de pareceres, pero ahí llegamos a un punto peliagudo. La “aplicabilidad». Este concepto viene a decir que el autor escribe la historia teniendo claro qué y quién representan sus personajes de ficción, pero se guarda de decirlo, en general. Existe una relación pero para nosotros puede no ser evidente. Al no ser una alegoría, A no es B necesariamente, de manera que casi cualquier interpretación puede darse por buena (no pudiendo olvidar las premisas de que Tolkien era católico y que su obra era una enorme catequesis disfrazada). Así, Gandalf puede ser interpretado como la figura de un sacerdote, de un obispo, del mismo Papa, pero también como la de un ángel o de un profeta. Esta libertad en la interpretación producirá cierto sarpullido a cualquier católico que mira con recelo todo lo que suene a la libre interpretación de las Sagradas Escrituras protestante. Pero ese margen que proporciona la aplicabilidad, como la conciencia, puede estar bien formada, y ser mucho más acertada y cercana a la oculta traslación que Tolkien hizo. Sirve muy bien este libro a dicho propósito.

BLANCO, Diego

“Un camino inesperado: desvelando la parábola de El Señor de los Anillos”

Encuentro,  2016