el olor de los libros

Timeo hominem unius libri / Temo al hombre de un sólo libro (Sto. Tomás de Aquino)

Mes: febrero, 2015

Se vuelve a juzgar un crimen

blind-justice

Michael Connelly es un extraordinario escritor estadounidense de novela negra. Tiene principalmente dos series, la que le ha dado la fama, la serie de “Harry” Bosch, un detective de la policía de Los Angeles y la del abogado Mickey Haller, hermanastro del anterior. Esta segunda serie tiene menos tirón, quizá por el personaje menos brillante, pero no deja de ser interesante.

A veces, en una novela aparece el protagonista de la otra serie como “artista invitado”. Sirve para completar la trama de lo que no es estrictamente el caso que se estudia. Aporta la necesaria carga de historia humana que toda novela buena precisa.

Las historias que cuenta Connelly no son precisamente complacientes. Trata de Los Angeles una megalopolis llena de crímenes y criminales, donde cualquier delito es posible y donde la tragedia se asoma a diario en los periódicos. En el caso de la entrega que hoy reseño, se trata de un viejo crimen que pasados 25 años se tiene que volver a juzgar. El tiempo no mitiga el horror del caso. Una niña fue estrangulada y tirada a un contenedor, tras ser secuestrada frente a su hermana. El acusado y sentenciado ha logrado después de mucho tiempo, gracias a una prueba de ADN que se reabra el caso y logra la libertad mietras se le juzga.

Resulta una novela de juicio y de investigación criminal, donde se puede aprender un poco más sobre el sistema judicial americano, tan diferente al nuestro y donde lo que es “justo” no coincide a priori con lo que nosotros podríamos afirmar.

No es una novela de final feliz (no lo suelen ser) no espere nadie una catarsis, una purificación del lector al ver los graves pecados castigados. Pero siempre podrá contar con el máximo esfuerzo en los personajes de Connelly por hacer pagar a los culpables por sus crímenes. Y eso es un consuelo, al menos para mi.

CONNELLY, M.

“La revocación”

RBA, 2014

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Que si aún sirve la Iglesia preguntan…

Don Iñigo Uglade es ahora sacerdote, pero antes fue alumno en el colegio Munabe, uno pequeño, cerquita de Bilbao. Yo también estudié allí y aún cuando no nos conocimos, por la diferencia de edad, en las aulas, fue una alegría saber que aquel sacerdote de quien tan bien me hablaban y cuyas homilias comencé a frecuentar era un exalumno como yo.

Pero don Iñigo estaba de prestado, pues pertence a la diócesis de Pamplona y fue reclamado y busqué otras misas. Al menos nos queda el consuelo de su participación en el programa de Radio María que dirige “Compendio del Catecismo” que recomiendo vivamente y la lectura de este libro que presento: “¿Aún sirve la Iglesia? ¿Para qué?”

Es un libro breve, como gusta publicar a la editorial Cobel, un libro formativo apto para todo público. Un libro apologético, sin pretensiones, pero que presenta de manera asequible ideas importantes y muy útiles es esta época que vivimos donde tanta necesidad de defender a la Iglesia existe y tanto argumentario nos falta, por una inadecuada formación.

El mayor mal de la Iglesia, por tanto, no son los pecados de sus miembros, puesto que Cristo ya nos lo advirtió que somos malos, (cfr. Mt 7,11). El mayor mal es que dejemos de creer lo que Él nos invitó a creer(cfr. Jn 9,35; 11,25-26; 14,10; Rm 10,9). Cristo cuenta con nuestra debilidad, con nuestros pecados, para esto mismo ha instituido los sacramentos de sanación: bautismo, confesión, unción de los enfermos… Pero cuenta con que sigamos llamando al pecado, pecado, y a la virtud, virtud (cfr. Mt 5,18: Lc16,17; Rm3,31; Hb 13,9; Ef 4,14)

UGALDE, Iñigo

“Aún sirve la Iglesia? ¿Para qué?”

Cobel ediciones, 2014