Policía en Los Angeles

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Insistiré cuantas veces haga falta. Michael Connelly es un grandísimo escritor, de novela negra, pero como si le diera por escribir a lo Bárbara Cartland, lo bordaría. Sus series no se agostan, aunque por su extensión sólo la de Bosch podría sufrir el desgaste.

¿A qué se debe su maestría? Lo primero, lo básico es que es una persona muy documentada. Eso hace que sus novelas sean veraces.Es ciertoque en España es difícil saber hasta quépunto lo que cuenta es real en la policía de Los Angeles, pero si pasa el escrutinio estadounidense y suena tan veraz, le compramos la mercancia.

Otra de sus virtudes es la complejidad de sus tramas. No es que sean especialmente complicadas de seguir, no son muy enrevesadas.No hay un número grande de personajes y arboles genealógicos en los que perderse. No, suele ser en ese aspecto algo sencillo. Pero la complejidad viene determinada por la psicología de los personajes, especialmente la de los delincuentes, pero no sólo. En la novela que hoy reseño el “politiqueo” juega un papel decisivo y es aquel un mundo muy complicado, difícil de seguir. Terminada la novela eres consciente de que hay aspectos que sigues sin entender, y que quizá debas esperar a la siguiente entrega para poder hacerlo.

La antigua compañera de Bosch, Kiz Rider, tan simpática siempre, y ahora mano derecha del jefe de policía, se muestra de manera diferente. Es probable que su relación con Bosch no vuelva a ser lo que era. Y es una pena. Pero estas novelas son tan reales, como la mente pueda ser capaz de recrear, que lo suyo es que las relaciones varíen, evolucionen, se estropeen, quizá.

Un placer ver que algunos escritores no pierden su capacidad con el paso del tiempo y un alto número de novelas escritas.

CONNELLY, M.

“Cuesta abajo”

RBA, 2013

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