el olor de los libros

Timeo hominem unius libri / Temo al hombre de un sólo libro (Sto. Tomás de Aquino)

Mes: diciembre, 2013

Cómo no contar una buena historia

Imagen

Gemma Aguilera, periodista catalana, ha escrito una obra premiada (injustamente) en la que descubre a un hombre, quizá gris y mediocre, con ansia por ser reconocido y vivir como un marqués, que participó en los sórdidos trabajos de la policía secreta franquista. Es la historia de un hombre, Pedro Urraca, que entraría en la Historia como el hombre que detuvo en Francia a Luís Companys y lo llevó a España, donde tras ser torturado moriría fusilado.

El libro es necesario. Nos habla de una parte de la historia reciente española sobre la que se ha escrito relativamente poco. El secreto que proteje a los datos de los agentes hasta 25 años después de su muerte ha imposibilitado trabajar con documentación oficial, pero el hijo del agente se implicó en la investigación y así se ha podido ofrecer una visión lo suficientemente amplia y documentada como para conocer bien a Urraca.

Dos párrafos ilustrarán mi negativa impresión hacia la autora:

“En 1974, Carlos Arias Navarro, un personaje tétrico, gris y reaccionario, fidelísimo al caudillo asume la presidenia del Gobierno tras la muerte de Carrero Blanco”

“Ningún otro país puede ofrecer un contexto tan brutal como una guerra contra la legalidad republicana, cuarenta años de dictadura y una transición inacabada que aún hoy protege a los criminales de guerra y humilla a las víctimas de la represión franquista negándose a anular juicios sumarísimos ilegales. Porque en ningún otro Estado democrático se tolera la pervivencia activa de los secuaces de las cloacas represivas de un régimen dictatorial precedente.”

No es posible que nadie escriba ensayo histórico y se pretenda imparcial. Pero sí se pueden minimizar los prejuicios, los sesgos y las tendenciosidades formales. La autora y el editor primigenio han optado por no hacerlo y ha estropeado un buen libro. Pero hay más, la autora muestra las miserias humanas de un agente represor, pero calla los desmanes del presidente Companys. Este presidente democráticamente elegido como le gusta a la autora señalar, dos veces subvirtió la legalidad. En 1931 con la toma violenta de la alcaldía y en 1933 con la proclamación ilegal del Estat Catalá.

AGUILERA, Gemma

“Agente 447, el hombre que detuvo a Luís Companys”

RBA, 2013

Bipartidismo liberal

Imagen

José Luis Sardón ha publicado en Unión editorial (editorial liberal) una serie de artículos con sus análsis de cómo debieran ser las democracias, especialmente americanas, para ser auténticas y no ser regimenes populistas con elecciones.

No es este el sitio apropiado, ni yo la persona, que deba rebatir los puntos más discutibles de este interesante texto, pero sí marcaré algunas cosas. La primera es que este autor liberal llega a sus conclusiones por medio del estudio de las democracias modernas. Es un analisis por medio de la comparación. No estamos ante apriorismos analizados. Esto es peligroso, pues que haya formas no implantadas de democracias convierte dichas opciones en no estudiadas y por ello el estudio y sus conclusiones pueden resultar incompletos. Además, las democracias modernas, apenas tiene 200 años de historia, algo un poco corto para sacar tajantes conclusiones.

Aún más, la metodología seguida, le lleva al autor a sostener que el bipartidismo es el mejor sistema. Para ello da unas razones. Pero  estas quedan en gran medida invalidadas por experiencias históricas de las que nada dice y debiera. Por ejemplo el sistema español de fines del XIX, que tuvo un moderado éxito, pero que puso en evidencia los males del bipartidismo. Dos partidos se reparten el poder y se alternan en él.

Considero más importante para el buen funcionamiento de la democracia, la solidez de la sociedad. La moral reinante en la sociedad y la honradez y honestidad de los ciudadanos que se traslada a los políticos. Sin estas bases, el número de partidos en liza pierde su importancia.

Otro error en el libro es conceder como netamente bipartidista a sistemas como el inglés, francés o alemán, que tiene todos pequeños terceros pequeños partidos,pero que han gobernado en coalición y cuya existencia y posturas han modificado los juegos de poder.

SARDÓN, J.L.

“Democracia sin populismo: como lograrlo”

Unión editorial, 2013

Un tal Raylan

Imagen

Murió en Agosto Elmore Leonard, un gran escritor al que ya he reseñado en alguna ocasión. Es un autor de un puñado de buenas novelas, que no pasará, probablemente, a la historia del género negro, pero que merece el agradecimiento por su dedicación al oficio. No sorprenderé a nadie al afrimar el boom que hace unos años supuso las series televisivas norteamericanas. En la temática negra y criminal, pongamos un inico en la inmejorable “the wire”. Desde entonces, unas cuantas series de mucho impacto. Me entero, tras la lectura de “Raylan” que esta interesantísima novela, supuso la base de otra serie de mucho éxito. A nada que la serie haga justicia al libro, lo merecerá.

En esta novela Leonard hilvana varias historias conectadas levemente entre ellas en las que el policía judicial Raylan Givens se ve envuelto. Venta de órganos humanos, robos de bancos, tranía empresarial, las mafias de las drogasy aún más mundos delictivos en una muy poco urbana parte de los Estados Unidos, son los temas en los que Raylan deberá moverse. Resulta el policía un tipo que conociendo la ley, hace lo que puede porque los delincuentes paguen sus culpas, aunque para ello deba provocarles hasta la muerte. Un personaje muy simpático, con el que es fácil conectar y con el que el lector podrá sacar su vena justiciera, esa que la sociedad le pide que oculte a diario.

Tarde descubro al personaje. Ahora viene lo difícil, encontrar las anteriores aventuras del policía. Estarán descatalogadas. Quizá encontremos algo en bolsillo. Ydesde luego, comenzaré a visionar la serie. Hay que darle una oportunidad al personaje.

LEONARD, E.

“Raylan”

Alianza, 2012