Eterno Montalbano

Las series se agostan. Tarde o temprano. Y aunque las ventas se sostengan, o inlcuos crezcan, un autor que se precie debe saber darlas carpetazo. Parece que Camilleri no lo entiende así y contnua con su exitosa serie.

La serie mantiene con dignidad el tipo, pero no ofrece NADA nuevo, nada que merezca la pena. Es como comer en un restaurante chino. Puedes disfrutar de él, pero te aseguro dos cosas: primero que no recordarás el menu una semana después, segundo que a la hora y media tendrás un hambre canino.  Con Montalbano ocurre igual. He leído casi todos y no recuerdo con precisión casi ninguno. Los persanjes, escayolados en su personalidad invariable, son casi siempre los mismo. Los problemas éticos parecidos, los amoríos, insulsos o inverosímiles.

Pero en una sentada, dos a lo sumo, has pasado un buen rato, y como las pelis de Stallone, pues no negaremos que son entretenidas, ¿no?

CAMILLERI, A.

“La edad de la duda”

Salamandra, 2012