el olor de los libros

Timeo hominem unius libri / Temo al hombre de un sólo libro (Sto. Tomás de Aquino)

Mes: agosto, 2013

Justicia Alemana

Juez

<Uno de mis tíos era juez presidente de un tribunal de jurado. Esta clase de tribunales son los encargados en juzgar delitos contra la vida: homicidios y asesinatos. Nos contaba casos que nosotros, de niños, éramos capaces de comprender. Siempre empezaban con la misma frase: ” La mayoría de las cosas son complicadas, y la culpabilidad es siempre un asunto peliagudo.”> Este breve párrafo del inicio del prólogo resume el libro. La vida es tan complicada que un crimen, al fin y al cabo una situación límite, lo es aún más y por descontado un asunto peliagudo (el repartir las responsabilidades y culpas).

Un abogado penalista alemán decidió contar historias un tanto truculentas (sobre todo alguna)  basándose en sus casos reales y adornandolas. En este volumen, con once basta. En todos los casos ronda la muerte, aunque no todos son asesinatos. En todos una vez conocidos con cierta profundidad las crcunstancias del sujeto entiendes que las cosas, muchas veces, ocurren casi necesariamente como ocurrieron.

Se dice de los doberman que les crece el cerebro más rápido que el cráneo y que al final se vuelven locos. No creo que sea otra cosa que una bobada, pero sí creo que nos ofrece una analogía apropiada. Al humano las minucias, los detalles, las molestias y los peros sociales nos crecen en el cerebro casi siempre más rápido que el cráneo, y a mucha gente le llega el momento en el que lo desembalsa trágicamente.

En el fondo, la sensación que pudiera quedarnos es que el personaje principal del libro es un abogado que no termina de verse afectado por tanto horror y que tiene ganas de contarnos tanto las anécdotas jugosas como aspectos de la justicia alemana. Ambas razones están justificadas y el resultado es muy apropiado. Salamandra lo acaba de editar en bolsillo y recomiendo vivamente su lectura.

von SCHIRACH, F.

“Crímenes”

Salamandra, 2013

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¡Que Dios existe!

flew

Existen dos formas de afrontar un debate. La primera y más habitual es la de disponiendo de una postura defenderla hasta convencer al oponente. Por lo general no se conceden sino pequeñas cosas y la postura tiene a encastillarse. La otra forma, pretende debatir para aprender (no para ganar un debate). Es una actitud humilde de quien tras estudiar un tema concede que su postura pudiera estar equivocada y desea salir del debate con la idea acertada, no necesariamente con la que llegó sosteniendo.

Antony Flew es un filósofo que claramente puede encuadrarse entre los que adoptan la segunda postura, la de (como él mismo repite) “debemos seguir la argumentación hasta donde quiera que nos lleve”. Es una postura tan acertada como arriesgada. Para muestra él mismo. Desde su juventud un ateo declarado, un paladín del ateísmo. Un filósofo cuya reputación se forja con la honestidad con la que proclama el ateísmo y cuyos constantes debates le terminan llevando al final de sus días a abrazar el teísmo. Logra ser persuadido por los debates y sobre todo por las evidencias científicas, cada vez más concluyentes, de que una Inteligencia ha creado o dado inicio a lo que denominamos universo y sobre todo las leyes que lo rigen.

A diferencia de escritores ateos como Dawkins (y otros tantos menos famosos pero de similar estilo) la prosa y las argumentaciones de Flew nunca fueron (adoptase la postura que adoptase) ni agresivas, ni capciosas, ni altaneras. Esto es debido a que por su forma de debatir consideraba fundamental a la hora de presentar la argumentación del oponente, hacerlo de la forma más fuerte, esto es, sostener de la mejor manera el argumento del contrario para posteriormente mostrar los errores que contiene (incluso concediendo lo que se deba conceder). Esta honestidad intelectual lo convirtió en un referente, y aunque sólo fuera por leer alguien así de vez en cuando, hartos de la postura contraria, los libros de Flew debieran abrirse a menudo.

Flew murió al parecer sin haber abrazado religión alguna. Murió teísta, pero sin aceptar credo alguno. En su libro no trata de la Revelación. Es un tema muy distinto. El muestra cuales fueron las posturas que tuvo que ir abandonando (incluso sus logros) debido a los intensos debates y lecturas en los que participó. Las evidencias le llegan a decir que el Dios sostenido por los monoteístas (ciertas características generales comunes) es filosóficamente plausible y probablemente existente.

FLEW, A.

“Dios existe”

Trotta, 2013

Autoelogio de la imperfección

Rita Levi-Montalcini, murió en Enero a los 103 años. Resumamos su hitos brevemente.

Rita

En 1930 se matriculó en la Facultad de Medicina de Turín. Se graduó con la máxima calificación (Summa cum laude) en 1936. Trabajó como ayudante del famoso histólogo italiano Giuseppe Levi hasta que en 1938 Benito Mussolini publicó el Manifesto per la Difesa della Razza, que prohibía a toda persona judía acceder a alguna carrera académica o profesional. En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, montó un laboratorio en el dormitorio de su propio hogar, donde estudiaba el crecimiento de las fibras nerviosas en embriones de pollo, lo que le sirvió como base para futuras investigaciones.

En septiembre de 1946 aceptó una invitación de la Universidad Washington en San Luis, bajo la supervisión del profesor Viktor Hamburger. Fue allí donde hizo su trabajo de mayor importancia, acerca del factor de crecimiento nervioso (en inglés nerve growth factor, abreviado NGF), por el que acabaría recibiendo, junto a Stanley Cohen, el premio Nobel de Medicina en 1986. De 1961 a 1969 dirigió el Centro de Investigación Neurobiológica de Roma y de 1969 hasta 1978, el laboratorio de biología celular y por ello tuvo que dividir su tiempo entre Roma y Saint Louis.

Escribió varios libros, siendo uno de ellos el que hoy reseño, editado en Junio por Tusquets en su colección “Fábula”. Es una especie de libro de memorias, muy selectivas pero de mucho interés y enjundia. El libro contiene un prólogo y un par de apéndices que me han resultado particularmente molestos por la relevancia que da la autora a los genes en la personalidad de las persona y su afirmación en que los cambios quye van de Lucy hasta nosotros “no ocurrieron según un plan preestablecido, sino que se debieron a una serie de mutaciones casuales”.

Los factores de crecimiento o GF (de growth factor) son un conjunto de sustancias, la mayoría de naturaleza proteica que junto con las hormonas y los neurotransmisores desempeñan una importante función en la comunicación intercelular. La función principal de los factores de crecimiento es la del control externo del ciclo celular. Con escasísimos medios y a ciegas y siguiendo intuiciones Rita fue capaz de hacer avanzar la medicina en una dirección desconocida y trascendental. Un modelo en sus inicios y un estímulo resultó Santiago Ramón y Cajal que obtuviera el premio Nobel de Medicina en 1906 por descubrir los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, tras una importante investigación con los escasos medios que ofrecía la España de fines del XIX.

LEVI-MONTALCINI, Rita

“Elogio de la imperfección”

Tusquets, 2013