el olor de los libros

Timeo hominem unius libri / Temo al hombre de un sólo libro (Sto. Tomás de Aquino)

Mes: diciembre, 2012

Cual Tolkien depravado

Espada_Brujeria

No es éste, un blog dedicado a subgénero alguno. Trato un buen puñado de géneros y asumo que mis lectores no esperan de mi que entre en cuestiones especialmente técnicas de cada uno. Por ello sobrevolaré un estimable libro del género de la fantasía épica que  afortunadamente  goza de notable salud.

Muchos de mis lectores no habrán leído jamás un libro de los denominados de espada y brujería. Se los suele mirar co cierta displicencia como meros libros de entretenimiento juvenil. Lo considero un error, pero allá cada cuál. Lo que dudo es que nadie haya visto siquiera una de las películas de la serie “el señor de los anillos”. Si al menos conocen eso de lo que supone el género, habrán caído en la cuenta que la maldad y la bondad tienden a ser absolutas, que los matices no son muy abundantes y que el mal tiene como características propias el gozo del pillaje y el asesinato y la búsqueda de poder.  Afortunadamente Richard Morgan plantea las cosas de manera diferente. Así el protagonista es un licencioso sodomita que gusta de escandalizar a su padre, el primero, que habla abiertamente de sus gustos sexuales, que encuentra en la venganza una gran satisfacción y que de él se puede decir sin dudar que es un valiente y un buen hombre. Entre sus aliados hallaremos a una lesbiana, mestiza e inteligente o a un norteño nómada, muy varonil que se ríe de los gustos sexuales de su viejo amigo, al que aprecia. 

Los personajes de esta novela son seres realmente atormentados. Pero no por una amante que murió o por un reino que se perdió. No, sus problemas son trasladables al mundo del lector desde el reino de la fantasía, pues o bien se encuentra una sola, de verdad, pues tu pueblo desapareció y ya no queda apenas rastro de él y su superior tecnología (y loq ue más te duele te abandonó en esta tierra ingrata)  o bien tu joven amante murió asesinado y tú te libraste por tu poderosa familia, favor que jamás podrás perdonar, o estás harto de tener que mantener estúpidas tradiciones culturales (o religiosas) pese a que se te haga evidente que hacen daño a quienes viven bajo dichas normas.

A las obras que muestran la ambigüedad de los héroes y los villanos, que huyen de estereotipos manidos y que hablan de victorias, pero de victoriosos que se dejan demasiados pelos en la gatera, se las suele denominar crepusculares. No me gusta el término, pues habla de algo que languidece y muere, y este género está vivo, muy vivo.

MORGAN, Richard

“Sólo el acero”

Alamut, 2012

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Los chicos no lloran

Fluyan 

No me creo el único capaz de desear leer un libro sólo por su título. Desde pequeño supe que algún día leería “Las tribulaciones de un chino en China“. Todavía no lo he hecho, pero les aseguro que lo haré. De la misma manera tan pronto conocí el título supe que terminaría leyendo “Fluyan mis lágrimas, dijo el policía“. Conociendo al autor, sabría incluso que me gustaría. Pues bien, doble acierto. Lo he leído y me ha gustado.

Ya he reseñado anteriormente a Philip K. Dick, y mis lectores saben que es uno de mis escritores favoritos. Creo que estaba loco y que era uno de los más lúcidos del siglo XX. No pretendo que esto este relacionado y que una cosa implique la otra; tampoco lo niego. Tenía sus obsesiones y con ellas organizaba unas novelas llenas de locura sensata, lleno de situaciones absurdas, pero con una lógica evidente al terminar el libro y que invariablemente da mucho que pensar. Es cierto que repite tantas manías y fobias que tener claro el argumento de sus novelas no es fácil a excepción de sus cumbres, “el hombre en el castillo” “sueñan los androides con ovejas eléctricas” y dos o tres más. Pero es un autor más de corpus que de hitos (aunque insisto que los tiene). Toda su obra le coloca como el nº1 de la ciencia-ficción.

En esta novela, un hombre despierta lúcido. Se sabe; esto es, sabe quién es él.Conoce su pasado y su presente. Su trabajo, sus amantes, sus amigos y sus negocios. Como moverse por el mundo y poco más. Pues pronto descubre que no es nadie. Que nadie le conoce, que no tiene papeles, que no ha existido nunca y que si no espabila y rápido le espera un campo de concentración.

Cómo lograr sacar del embrollo al protagonista es algo al alcance del autor. Que la estructura del asunto tenga lógica y se despliegue con belleza sólo lo puede hacer Dick. Un libro para comprar y tener a mano.Llegará el momento para su lectura, y será una lectura agradecida.

DICK, P.K.

“Fluyan mis lágrimas, dijo el policía”

Minotauro, 2012