el olor de los libros

Timeo hominem unius libri / Temo al hombre de un sólo libro (Sto. Tomás de Aquino)

Mes: noviembre, 2012

Viaje a Roma

Antiguamente, cuando los viajes comenzaban en el portal de tu casa y el camino era largo se fuese a donde se fuese, había numerosos lugares a los que peregrinar, pero tres sobresalían. A Jerusalén lo primero, dónde todo comenzó, a Santiago, a la tumba del apóstol y por ser el fin del mundo y a Roma, que fuera capital del imperio civilizador y sede del sucesor petrino.

De aquello queda muy poco. A Jerusalén, se va, por supuesto, pero en busca de fedayines e intifadas que fotografíar. A Santiago también, el marisco es extraordinario y Paulo Coelho ha logrado popularizar y desacralizar el “Camino” con tanto éxito que ya lo hacen hasta los mormones. Roma al menos se mantiene firme cual imán espiritual, pues el Papado sigue siendo un emisor potente de Verdad y Amor. Lo que sí que no se ven ya por la carretera son “romeros”; aquellas personas que se echaban a la carretera camino a Roma a postrarse a los pies del hombre de blanco. 

Afortunadamente aún queda alguno. Conozco dos ejemplos desiguales. Dos buenos amigos míos partieron de Bilbao en dirección a Roma. Tras una noche en la intemperie montaron al tren y llegaron. Fue un viaje fracasado, pero al menos uno de ellos hoy viste de negro con alzacuellos, luego algo quedaría. El otro caso es del escritor Bruno Moreno y sus primos, que si bien tuvieron que recurrir algo al caballo de hierro, se hartaron de ampollas, hedieron cuanto se es posible, mal comieron como se debe si se viaja sin dinero y rezaron como posesos. Bruno en este libro lo cuenta casi todo. Es un libro con tanta espiritualidad como humor. Lleno de amor a Dios y a la Iglesia, con abundante poesía y citas y con una muy sabia elección: comenzar el viaje desde la españolísima región del reino de las dos sicilias, en concreto desde Napoles.

MORENO RAMOS, Bruno

Romero a Roma

Vita Brevis, 2012

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Retomo (decíamos ayer…)

Años publicando bajo el paraguas de la COPE hasta que de pronto al mojarme me percaté que ya nada me cubría. Las entradas, perdidas. Mis lectores desorientados. Yo sin saber cómo reaccionar.

Pero afortunadamente no todo estaba perdido. Gracias a mi hermano Lartaun, quien colaborase en mi ingreso en los blogs de COPE logré que un técnico de la casa recuperase cuanto pudiese y me lo hiciese llegar. Las últimas entradas se perdieron, mas un buen montón de ellas vuelven a estar disponibles, eso sí, sin lo comentarios que las adornaban.

Retomo con otra imagen el blog y confío en que la satisfacción de mis lectores aumente.